Ángeles Inversionistas. De Novato a Profesional

Javier Benavides es gestor de BBCS Capital.

A pesar de que muchos digan que esto de ser ángel inversionista (inversionista en compañías nacientes con componente innovador) es algo nuevo… no lo es tanto. El término nació en Broadway, cuando algunos productores de teatro buscaban financiar sus obras con personas pudientes. Desde entonces han pasado casi 100 años.

En Latinoamérica el ser inversionista ángel es aún un caso infrecuente con una gran demanda de emprendimientos innovadores y con alto potencial. ¿Por qué? La única respuesta que encuentro es un tema de carácter: nuestro inversor promedio es aún poco sofisticado y prefiere descansar en otros (administradores de fondos, family office, banca privada) para su control y administración.

Entonces, empecemos diciendo que un ángel inversionista es un inversor que no está en el promedio por las siguientes razones:

  • Invierten en un ambiente de riesgo poco común: información asimétrica, posibles costos de agencia (p.ej. oportunismo del emprendedor), escasa capacidad de predicción del momento de la salida de su inversión, entre otras.
  • Esperan una rentabilidad por inversión que está medida en veces su inversión, al contrario de otras inversiones que se suelen medir en porcentajes de ganancia (p.ej. no esperan el 15% anual en bolsa, sino un estimado entre 2 y 30 veces).
  • Buscan reducir su riesgo con medidas poco convencionales, tales como uso de sus redes de contacto en favor del emprendimiento en el que ha invertido, búsqueda de mentores y ayuda que mejoren las chances de éxito del emprendimiento, entre otras. Por eso se le llama a esta inversión como capital inteligente.
  • Coalición con otros inversionistas del mismo tipo, para cruzar ideas y pareceres, así como advertirse mutuamente de emprendedores poco deseables y aconsejarse sobre buenas prácticas. Y lo principal, para invertir juntos y mejorar su diversificación.

Esto de ser un ángel inversionista requiere una cierta curva de aprendizaje que felizmente es acortada por las redes de inversión existentes, algunas de ellas sustentadas por macrorredes como XCala (América Latina), ÁngelesAP (Alianza del Pacífico) y PECAP (Perú). Buenas prácticas, educación para los inversionistas, documentos base, entre otros, permiten acortar caminos para el ángel inversionista novel.

Eso, sin embargo, trae algunas posibles consecuencias que deben tenerse en cuenta, en especial desde el punto de vista del emprendedor que busque recibir inversión:

  • Modificaciones al convenio social para generar convenios de accionistas (vesting), cláusulas de acompañamiento y arrastre, derechos de información, responsabilidad extendida de los representantes legales y, en algunos casos, nuevas clases de acciones, supermayorías, preferencias en el caso de liquidación.
  • Desembolsos en etapas, en función del avance y logros del emprendimiento, lo cual da poco espacio para pivots o cambios de dirección.
  • Importantes sanciones reputacionales al emprendedor que no respeta los términos e intención de la inversión ángel.
  • Involucramiento indirecto del inversionista en los quehaceres del emprendimiento.

Esta profesionalización de la inversión hace que la inversión ángel busque algunos puntos legales y paralegales de seguridad que antes se dejaban de manera informal entre las partes, en buena señal de confianza. La confianza no se ha perdido, pues la inversión recae más en personas que en negocios; sólo se ha vuelto más formal.

Esto, a pesar de que puede resultar un peso adicional para los emprendedores, resultará en una mayor oferta de fondos para sus emprendimientos, a la vez que el surgimiento de una nueva clase de inversionistas: los que desean tener real control de sus inversiones.

 

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